La metodología del estudio
Investigaciones recientes indican que una dosis única de psilocibina, combinada con psicoterapia, puede resultar en reducciones significativas de los síntomas de la depresión mayor. En este estudio a nivel nacional en EE. UU., se administró a los sujetos una dosis de 25 mg de psilocibina, que es el componente activo de las setas mágicas, o una vitamina B como placebo. Posteriormente, se sometieron a sesiones de terapia de siete a diez horas. Durante estas sesiones, se aconsejó a los participantes que usaran antifaces y escucharan una banda sonora especialmente elegida. Después de la sesión, los participantes tuvieron discusiones reflexivas sobre sus experiencias con sus terapeutas. Durante los siguientes 43 días, los niveles de depresión se registraron en cinco intervalos diferentes.
Hallazgos notables y mayores implicaciones
El estudio reveló que aquellos a quienes se les administró psilocibina mostraron una disminución marcada en los síntomas depresivos. Los resultados de este grupo fueron considerablemente más positivos que los del grupo que recibió el placebo de vitamina B. Esta mejora persistió durante las seis semanas siguientes. Estos datos se publicaron posteriormente en el Journal of the American Medical Association. Esta investigación contribuye a un archivo creciente de estudios que indican que los psicodélicos pueden ser fundamentales para ayudar a los pacientes a comunicar y afrontar temas que generalmente evaden o reprimen durante la terapia.

Conclusión de los investigadores
Los investigadores infirieron: “Junto con el apoyo terapéutico, el tratamiento con psilocibina se correlacionó con una disminución significativa y duradera de los síntomas de depresión y la discapacidad funcional, todo ello sin efectos secundarios notables. Estos resultados refuerzan la perspectiva emergente de que la psilocibina, combinada con apoyo psicológico, podría ser un enfoque de tratamiento pionero para los trastornos depresivos mayores”.
Reconocimiento internacional
A principios de este año, Australia se convirtió en el primer país en autorizar el uso tanto de MDMA como de psilocibina —ampliamente reconocidas como éxtasis y setas mágicas, respectivamente— como tratamientos para afecciones como el TEPT y la depresión persistente.




